Unbela

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Ante la posibilidad de acompañar a un hombre que ha cometido una agresión sexual físicamente siento rechazo y esto se manifiesta con tensión muscular, necesidad de mantener mayor distancia física, mirada desconfiada, etc.
Por las características de mi puesto de trabajo, soy educadora en un recurso de jóvenes de 14 a 18 años, en los que no decido quienes conforman el grupo. Es por ello que si que trabajo, e trabajado y trabajare con chicos que hayan cometido o comentan agresiones sexuales. Mi duda es si puedo hacerlo de manera adecuada y acorde a las necesidades de esa persona. Soy consciente que en los talleres que realizamos la gran mayoría están destinados, centrados y enfocados a ellas y es habitual que me quede la espinita de, ¿y con ellos que? ¿Cuándo vamos a nombrar, explicitar y acompañar esto en ellos?.
Si pienso en profundizar y abordar esto con un hombre únicamente podría intentarlo si conozco la historia de vida y puedo contextualizar y dar sentido a esas acciones. Aun así todo de manera muy racional y trayéndome constantemente una revisión emocional para evitar que salga el rechazo, juicio, etc.
Sobre si me sería más sencillo trabajar este tema con menores que con adultos creo que si pero también más fácil cuanto más alejados estén de la edad adulta, es decir, creo que podría abordarlo con menos rechazo y mayor comprensión en un joven de 12 o 13 años que en uno de 17. Pienso que me sería más sencillo argumentar el acompañamiento de la construcción de la moral, del respeto a la otra persona, de la empatía etc. que con un hombre de 40 años.

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